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Protegerse del sol

A estas alturas, no es novedad para nadie de los daños que ocasiona el sol en la piel y que siempre es vital usar un protector solar, ya sea en verano o en invierno. Para aclarar, los tipos más comunes de daño que provoca el sol son:

a. Sequedad en la Piel - la piel expuesta al sol pierde gradualmente la humedad y los aceites esenciales, por lo que puede adquirir una apariencia seca, escamosa y con arrugas prematuras, incluso en personas jóvenes.

b. Quemadura de Sol - la quemadura de sol es el nombre común que se le da a las lesiones que aparecen en la piel, inmediatamente después de la exposición a la radiación UV. Las quemaduras leves solo causan enrojecimiento de la piel, que puede ser dolorosa, pero los casos más severos pueden producir ampollas, ya sean pequeñas o de mayor tamaño.

c. Queratosis actínica - es un pequeño bulto parecido al papel de lija o un parche escamoso de piel dañada por el sol con tono rosado, rojo, amarillo o parduzco. A diferencia de las marcas del bronceado o quemaduras, por lo general, una queratosis actínica no desaparece a menos que se la congele, se la trate químicamente o la extraiga un médico. Una queratosis actínica se desarrolla en áreas de la piel que han estado expuestas a rayos ultravioletas en repetidas ocasiones o por períodos prolongados, y es una señal de advertencia de un alto riesgo de desarrollar cáncer de piel. Aproximadamente entre el 10 y el 15 % de las queratosis actínicas finalmente se convierten en cánceres de células escamosas de la piel.

d. Cambios a largo plazo en el colágeno de la piel (proteína estructural) - estos cambios incluyen foto envejecimiento (envejecimiento prematuro de la piel causado por la exposición al sol) y púrpura actínica (sangrado de los vasos sanguíneos frágiles debajo de la superficie de la piel). En el caso del foto envejecimiento la piel desarrolla arrugas y líneas finas debido a los cambios en el colágeno de la capa profunda de la piel (dermis). En el caso de la púrpura actínica, la radiación ultravioleta daña el colágeno estructural que soporta las paredes de los diminutos vasos sanguíneos de la piel. Particularmente en las personas más grandes, este daño del colágeno hace que los vasos sanguíneos sean más frágiles y más propensos a romperse después de un leve impacto.